Portada Revista 14

RU-486: La píldora que mata niños Indice de Revistas Editorial

ARBIL, anotaciones de pensamiento y critica

Los límites de la soberanía

Cada vez debería haber más cosas que no dependan de los resultados electorales, que continúen a través de los cambios políticos

En 1982, en una controversia mantenida con Julián Marías, el cual publicaba en la Vanguardia un artículo titulado "Límites y tentaciones, la figura del Cambio" contestaba a sus argumentos con otros artículos, cuyas razones, desgraciadamente, después de 15 años, han quedado plenamente confirmadas.

Sostenía dicho autor que el "Cambio" al que se iba a someter España no se podría desbordar porque tenía el limite moral, el límite histórico y el Tribunal Constitucional como fronteras.

Sin embargo la redacción del art. 1-2 de la Constitución, que dice textualmente la soberanía nacional reside en el pueblo español del que emanan los poderes del Estado no pone ningún contrapeso o límite a este. Marías ponía el ejemplo del exterminio de los judíos, diciendo que aunque estuviese aprobado por cualquier mayoría nunca sería legal en lo cual se equivoca, puesto que en un régimen basado en la voluntad de la mayoría, esta persecución, si sigue los cauces establecidos, es totalmente legal aunque sea profundamente inmoral.

Y muestra de esta posibilidad y de que con la redacción indicada no existe límite alguno, ni moral, ni histórico, ni a través del tribunal constitucional, a la supuesta voluntad soberana del pueblo son los dos siguientes asuntos:

El primero el aborto, que priva de la vida a un inocente; Lo ha querido la "mayoría" y ahí está legalizado, aunque sea inmoral e ilegítimo, y vulnere todos los derechos de la persona. Y el Tribunal Constitucional que juzga pero no legisla, nada puede hacer para evitarlo. ¿Y si el pueblo decidiese que para sanear la economía hubiera que eliminar a quienes sobrepasaran una determinada edad o a los disminuidos físicos o psíquicos ? ¿Quién podría dudar de que sería legal pero profundamente inmoral?

En el segundo caso, aunque esa misma constitución declare la indisoluble unidad de la nación española, tampoco parece ser que se encuentre un "límite histórico" que impida que los "representantes" de esa "soberanía nacional, sin límites", decidan que hay que ir dividiendo la "nación española en varios entes distintos , en un proceso gradual que esta avanzando peligrosamente.

Es evidente, pues, que una declaración tan absoluta, y proclive al absolutismo, como la indicada sobre la soberanía, es inadmisible, precisamente por su carencia de limites, y por lo tanto, un sistema que no contemple y asegure estos límites es un sistema tendente a la tiranía, contrario a la recta razón y puede conducir a la adversidad política y moral.

Y he aquí que paradójicamente Julián Marías concluye diciendo que cada vez debería haber más cosas que no dependan de los resultados electorales, que continúen a través de los cambios políticos, pero ello es contrario a las estructuras como la marcada por el citado artículo constitucional.

Si no se fundamenta la convivencia en un orden moral, es decir en un orden con referencias en Dios, fuente del orden moral, que transcienda a los diseños constitucionales y en unos límites históricos inviolables, que estén por encima de esa supuesta voluntad popular (generalmente un espejismo), fuente de la soberanía nacional, podemos derivar hacía el caos.

Los años transcurridos ponen de relieve la equivocación de Julián Marías al confiar en esos tres supuestos limites como valladares y nos muestras la gravedad de un orden político que no se construya sobre principios morales.

Samuel Clua Palau
*


RU-486: La píldora que mata niños Portada revista 14 Editorial

Cartas al director, sugerencias y colaboraciones

Buzon Pulse aquí para enviar correo



"ARBIL, Anotaciones de Pensamiento y Crítica", es editado por el Foro Arbil
La reproducción total o parcial de estos documentos esta a disposición de la gente siempre bajo los criterios de buena fe y citando su origen.