Si naciste en España después de
1985 eres un superviviente con suerte
Uno de cada tres niños concebidos es asesinado con la complicidad del Estado, de sus Gobiernos, de su Parlamento... y con tu dinero |
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El otro "riesgo país" .
Más allá del indicador económico-financiero denominado "riesgo país" estas líneas apuntan a "otro riesgo país", cuya conformación ya no es económico-financiero, sino que es afectiva. Me refiero a los sentimientos y afectos de todos aquellos que lo habitamos.
La situación laboral
Por una parte, un alto porcentaje está padeciendo el desempleo;
y aquí quisiera por un momento resaltar no el frío número
porcentual, elevadísimo por cierto, sino llamar a una reflexión
conjunta con el lector sobre la vivencia diaria del desocupado:
la angustia y desesperación que el no poder trabajar
necesariamente conlleva, la imposibilidad quizá en muchos casos
de mantener a la familia, las disputas matrimoniales y
paterno/materno -filiales que ello seguramente genera, las crisis
familiares, la sensación del desocupado sentirse inútil, de que
la sociedad no los necesita, el resentimiento para muchas
personas que no encuentran respuesta al esfuerzo de capacitación
que han realizado, el sentimiento de no pertenencia al grupo de
elegidos que sí (todavía) tienen trabajo; la búsqueda de
alguna ocupación menor para llenar el día cuando la búsqueda
de trabajo diaria ha cesado; el sentimiento de frustración que
cada día se acumula sobre el anterior; la violencia que se
instala en el interior de quien no encuentra un lugar donde
brindar su aporte al crecimiento de la Nación. La cantidad de
jóvenes que han estudiado una carrera universitaria, ó tienen
un oficio, y se encuentran con que no hay para ellos
posibilidades de insertarse en el mundo laboral y buscan
horizontes en el extranjero, con todo lo que significa el
desarraigo. A su vez, quienes tienen trabajo, no pueden en la
mayoría de los casos ni siquiera pensar en la posibilidad de
cambiarlo por alguno mejor, sea en su retribución ó en su
calidad de trabajo; sólo les queda conservar lo que tienen, y
rogar que puedan continuar en él.
La inseguridad
La sensación de inseguridad no es menos real; las noticias
periodísticas diariamente nos muestran hechos de violencia,
secuestros, robos, muertes, que nos impiden vivir con confianza
en los demás; antes de tomar un taxi debemos pensarlo dos veces
y hacer las veces de Sherlock Holmes; al pagar nos asalta la duda
de si el vuelto es dinero legítimo, algunas partes de la ciudad
preferimos no transitarlas en ciertas horas, la concurrencia a un
banco debe ser objeto de una meditada diagramación del momento y
del modo de arribar y de retirarse. Transitar por las rutas no
está exento de vicisitudes, sea por los cortes que se producen,
como por la violencia y falta de respeto con la que se maneja. El
Gobierno no parece dispuesto a tomar medidas, y buena parte de la
ciudadanía se encuentra a merced de grupos que ya tienen una
clara identificación y van conformando un movimiento: "los
piqueteros". A la vez, reaparecen personajes que fueron
líderes de movimientos violentos, con actos públicos y en los
cuales el discurso sigue siendo el propio de tres décadas
atrás, pese a las tristes consecuencias que produjo en su
momento y a la democracia existente en el país desde hace ya
dieciocho años.
La clase política
Tampoco la clase política da muestras de estar a la altura de
los acontecimientos; sospechada de conductas reprochables, parece
estar viviendo en otro país; dicen representar y defender a
quienes los eligieron, más la conciencia colectiva parece estar
rechazándolos y requiriendo un cambio, no sólo de actitudes
sino de las propias personas que constituyen la clase política;
todo lo han vuelto una negociación, en la cual un quórum ó un
voto sólo será dado si se obtiene algún beneficio, ó el
ajuste de las cuentas fiscales si se obtiene alguna promesa; el
discurso político siempre queda teñido de cierta desconfianza
para el ciudadano que lo escucha, parece que los argumentos que
se dan son sólo oportunistas y mañana podrán ser cambiados por
otros más convenientes a los intereses de quien los está
sosteniendo; al fin, el ciudadano medio escucha con desconfianza
a sus representantes, sospechando que existe un doble discurso.
Entre tanto el bien común ó bienestar general en el decir de la
Constitución Nacional aguarda expectante que alguien se acuerde
de él.
El lector podrá agregar quizá otras áreas que conozca en
detalle y en la cual también estos ú otros problemas estén
presentes.
El otro
"riesgo país"
El "otro riesgo país" es que precisamente las
dificultades apuntadas, que diariamente debemos afrontar, nos
lleven a una desazón general, acelere el proceso de
individualismo y de "sálvese quien pueda" que ya
vivimos, la solidaridad resulte una palabra hueca, la violencia
propia de la situación de angustia y miedo se instale en el día
a día, la emigración se siga acentuando......La sensación de
frustración y de falta de futuro para muchos adultos y el
sentimiento de que es posible que nada mejor les toque a nuestros
hijos es ya de por sí preocupante. La Argentina, como una
comunidad con objetivos comunes, con un destino en la comunidad
internacional, con interés y deseo de seguir siendo tal, parece
peligrar; nuestras conversaciones diarias giran en torno de esta
preocupación generalizada en la cual el ciudadano medio se
siente un convidado de piedra ante los problemas nacionales, pues
pese al cumplimiento de las obligaciones laborales y ciudadanas
de la mayoría de los argentinos, no ve solución ni esperanza,
no se siente escuchado y menos aún representado por sus
gobernantes. Este "riesgo país" no depende de un
índice creado por consultoras internacionales, sino que es más
difícil de medir y a su vez, posiblemente más difícil de
revertir; a este "otro riesgo país" entiendo deberían
estar atentos nuestros gobernantes y todos aquellos que tienen
poder de decisión, pues en la medida que se siga incrementado
será aún más difícil revertir el índice de "riesgo
país"; y aún cuando se revierta, habremos llegado al borde
del abismo como comunidad y quizá ya de nada sirva estar dentro
de los parámetros internacionales de pago de deuda y de
obtención de préstamos.
José Luis Rinaldi (www.chicosperdidos.org)
"ARBIL,
Anotaciones de Pensamiento y Crítica", es editado por el
Foro Arbil
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