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Uno de cada tres niños concebidos es asesinado con la complicidad del Estado, de sus Gobiernos, de su Parlamento... y con tu dinero

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Portada revista 53 Indice de Revistas El poder de la presión y la desnaturalización de la función legislativa.

ARBIL, anotaciones de pensamiento y critica

El otro "riesgo país"  .

Más allá del indicador económico-financiero denominado "riesgo país" estas líneas apuntan a "otro riesgo país", cuya conformación ya no es económico-financiero, sino que es afectiva. Me refiero a los sentimientos y afectos de todos aquellos que lo habitamos.

La situación laboral

Por una parte, un alto porcentaje está padeciendo el desempleo; y aquí quisiera por un momento resaltar no el frío número porcentual, elevadísimo por cierto, sino llamar a una reflexión conjunta con el lector sobre la vivencia diaria del desocupado: la angustia y desesperación que el no poder trabajar necesariamente conlleva, la imposibilidad quizá en muchos casos de mantener a la familia, las disputas matrimoniales y paterno/materno -filiales que ello seguramente genera, las crisis familiares, la sensación del desocupado sentirse inútil, de que la sociedad no los necesita, el resentimiento para muchas personas que no encuentran respuesta al esfuerzo de capacitación que han realizado, el sentimiento de no pertenencia al grupo de elegidos que sí (todavía) tienen trabajo; la búsqueda de alguna ocupación menor para llenar el día cuando la búsqueda de trabajo diaria ha cesado; el sentimiento de frustración que cada día se acumula sobre el anterior; la violencia que se instala en el interior de quien no encuentra un lugar donde brindar su aporte al crecimiento de la Nación. La cantidad de jóvenes que han estudiado una carrera universitaria, ó tienen un oficio, y se encuentran con que no hay para ellos posibilidades de insertarse en el mundo laboral y buscan horizontes en el extranjero, con todo lo que significa el desarraigo. A su vez, quienes tienen trabajo, no pueden en la mayoría de los casos ni siquiera pensar en la posibilidad de cambiarlo por alguno mejor, sea en su retribución ó en su calidad de trabajo; sólo les queda conservar lo que tienen, y rogar que puedan continuar en él.

La inseguridad

La sensación de inseguridad no es menos real; las noticias periodísticas diariamente nos muestran hechos de violencia, secuestros, robos, muertes, que nos impiden vivir con confianza en los demás; antes de tomar un taxi debemos pensarlo dos veces y hacer las veces de Sherlock Holmes; al pagar nos asalta la duda de si el vuelto es dinero legítimo, algunas partes de la ciudad preferimos no transitarlas en ciertas horas, la concurrencia a un banco debe ser objeto de una meditada diagramación del momento y del modo de arribar y de retirarse. Transitar por las rutas no está exento de vicisitudes, sea por los cortes que se producen, como por la violencia y falta de respeto con la que se maneja. El Gobierno no parece dispuesto a tomar medidas, y buena parte de la ciudadanía se encuentra a merced de grupos que ya tienen una clara identificación y van conformando un movimiento: "los piqueteros". A la vez, reaparecen personajes que fueron líderes de movimientos violentos, con actos públicos y en los cuales el discurso sigue siendo el propio de tres décadas atrás, pese a las tristes consecuencias que produjo en su momento y a la democracia existente en el país desde hace ya dieciocho años.

La clase política

Tampoco la clase política da muestras de estar a la altura de los acontecimientos; sospechada de conductas reprochables, parece estar viviendo en otro país; dicen representar y defender a quienes los eligieron, más la conciencia colectiva parece estar rechazándolos y requiriendo un cambio, no sólo de actitudes sino de las propias personas que constituyen la clase política; todo lo han vuelto una negociación, en la cual un quórum ó un voto sólo será dado si se obtiene algún beneficio, ó el ajuste de las cuentas fiscales si se obtiene alguna promesa; el discurso político siempre queda teñido de cierta desconfianza para el ciudadano que lo escucha, parece que los argumentos que se dan son sólo oportunistas y mañana podrán ser cambiados por otros más convenientes a los intereses de quien los está sosteniendo; al fin, el ciudadano medio escucha con desconfianza a sus representantes, sospechando que existe un doble discurso. Entre tanto el bien común ó bienestar general en el decir de la Constitución Nacional aguarda expectante que alguien se acuerde de él.

El lector podrá agregar quizá otras áreas que conozca en detalle y en la cual también estos ú otros problemas estén presentes.

El otro "riesgo país"

El "otro riesgo país" es que precisamente las dificultades apuntadas, que diariamente debemos afrontar, nos lleven a una desazón general, acelere el proceso de individualismo y de "sálvese quien pueda" que ya vivimos, la solidaridad resulte una palabra hueca, la violencia propia de la situación de angustia y miedo se instale en el día a día, la emigración se siga acentuando......La sensación de frustración y de falta de futuro para muchos adultos y el sentimiento de que es posible que nada mejor les toque a nuestros hijos es ya de por sí preocupante. La Argentina, como una comunidad con objetivos comunes, con un destino en la comunidad internacional, con interés y deseo de seguir siendo tal, parece peligrar; nuestras conversaciones diarias giran en torno de esta preocupación generalizada en la cual el ciudadano medio se siente un convidado de piedra ante los problemas nacionales, pues pese al cumplimiento de las obligaciones laborales y ciudadanas de la mayoría de los argentinos, no ve solución ni esperanza, no se siente escuchado y menos aún representado por sus gobernantes. Este "riesgo país" no depende de un índice creado por consultoras internacionales, sino que es más difícil de medir y a su vez, posiblemente más difícil de revertir; a este "otro riesgo país" entiendo deberían estar atentos nuestros gobernantes y todos aquellos que tienen poder de decisión, pues en la medida que se siga incrementado será aún más difícil revertir el índice de "riesgo país"; y aún cuando se revierta, habremos llegado al borde del abismo como comunidad y quizá ya de nada sirva estar dentro de los parámetros internacionales de pago de deuda y de obtención de préstamos.

José Luis Rinaldi (www.chicosperdidos.org)



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