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Una reflexión sobre cine, la vida y la crisis económica

por Rodrigo Andrés Saavedra Bórquez

Al aplicar la teoría de juego se puede ver que el actor no se comporta como la teoría económica predice, sino que suelen dividirse en dos grupos principales de altruismo y egoísmo. Destacando el valor de la reciprocidad entre actores, el papel de la cultura cuando el juego es aplicado a escalas mayores , y además el concepto de envidia es también aplicable. Pero lo más destacable de este enfoque de la economía es la valoración que se le da a la cultura como institución canalizadora, y que se parte del supuesto que los equilibrios perfectos no deben, o no suelen ser alcanzables en la realidad salvo excepciones

La actual crisis económica ha vuelto a poner de moda la discusión económica en el orbe, muchos personajes citan autores aquí y allá dando razones de los porqués y los por qué no de lo que está ocurriendo en la tienda bursátil actualmente. Curiosamente me preguntaba ¿por qué la ciencia que debiese ser la más humanista de todas, ya que estudia las necesidades del hombre, ha llevado a problemas tan profundos en el globo desde la gran crisis de 1929 y nuevamente reflejado hoy?

Hace tan sólo unos días viendo películas por la televisión por cable, escuchaba a Russel Crowe interpretando a John Forbes Nash [1] en Una Mente Maravillosa [2] decir una frase que a mi parecer es la más brillante de toda la película: “ Adam Smith [3] said the best result comes from everyone in the group doing what's best for himself, right? Adam Smith was wrong! Sometimes it is better to cooperate!” (Adam Smith dijo que el mejor resultado proviene de que cada individuo de un grupo haga lo que es mejor para sí mismo, ¿no? ¡Adam Smith estaba equivocado! ¡Algunas veces es mejor el cooperar!).

Sin lugar a dudas dentro de la economía contemporánea el nombre de Nash debe ser uno de los más citados, incluso en el público general gracias a la película recién nombrada, pero curiosamente cada vez que se lo cita se omite la afirmación acerca del error de Smith, aún hoy décadas después de probada la fórmula de Nash, quienquiera se atreva a criticar a “san” Smith llega a ser criticado de marxista o de ignorante en la mayoría de los casos.

Para ayudar al lector, que probablemente esté confundido tanta teoría nombrada, debo explicar que la economía contemporánea esta principalmente regida por la teoría de la elección racional, ésta se trata de un postulado ideal de conducta universal, donde la racionalidad es un atributo lógico y tiene la ventaja de que no da por sentada la existencia de órdenes sociales o instituciones específicas, presentándolas como el resultado de la agregación específica de intereses de actores individuales; permitiendo, al menos en potencia, trabajar con argumentos contrafactuales, es decir, con hipótesis formales, de manera rigurosa. [4] De estos postulados surge el concepto de Homo Economicus, es decir el hombre como ser racional y con una conducta predecible, que siempre buscará maximizar sus beneficios de una manera egoísta.

De esa forma la teoría de la elección racional apunta a la predicción de equilibrios, donde éstos no implican un estado social mejor o peor; simplemente describen un estado donde no existe incentivo para los actores a cambiar sus estrategias sin poner en riesgo su posición actual [5], es decir de negociar; en la película Una Mente Maravillosa, Nash explica con el ejemplo de la rubia que si todos quieren llevarse a una chica, es mejor ir a por las amigas, que actuar de manera egoísta y competir por la rubia, ya que a ninguna chica le gusta ser la segunda opción [6].

Así comienza a asomarse un primer intento de quiebre en cuanto a lo absoluto en el estudio de la economía como solucionador global de problemas, por cuanto las personas valían más con sus decisiones que la misma teoría, y segundo poniendo en duda la predictibilidad de la misma teoría.

En los últimos años ha surgido una nueva visión de esta idea sobre cómo llevar la economía, los llamados Juegos de Ultimátum, en donde se ha llegado a postula que “el homo economicus es ficción y que fundándose en los estudios de Bruno Frei de la Universidad de Zurich, se puede llegar a resultados donde el comportamiento es de dos tercios reciprocadores o altruistas y un tercio egoísta” [7]

Al aplicar esta teoría de juego se puede ver que el actor no se comporta como la teoría económica predice, sino que suelen dividirse en dos grupos principales de altruismo y egoísmo. Destacando el valor de la reciprocidad entre actores, el papel de la cultura cuando el juego es aplicado a escalas mayores [8], y además el concepto de envidia es  también aplicable. Pero lo más destacable de este enfoque de la economía es la valoración que se le da a la cultura como institución canalizadora, y que se parte del supuesto que los equilibrios perfectos no deben, o no suelen ser alcanzables en la realidad salvo excepciones [9].

Un estudio realizado por Joseph Heinrich[10], demuestra que aspectos culturales como el concepto de justicia y la noción que se tiene sobre un trato justo [11], son altamente importantes para cada una de las fases de intercambio y para el éxito de la transacción.

¿A qué viene todo lo expuesto anteriormente?

Lo que esta área de los estudios económicos nos está recordando, es algo que nuestros antepasados ya sabían: el peso de la cultura y la tradición de una nación es innegable, y con ella se afecta incluso la manera desde la cual se hacen los negocios; sumado a que el ser humano, en momentos duros, o bien llamados de ultimátum, tiende a ayudar a otros, tiende a cooperar.

Con el avance de las ideas liberales en el mundo, y la imposición del materialismo como un estilo de vida único para ambos extremos (liberales ultra y marxistas), se olvidaron de algo fundamental y es que “las decisiones son tomadas por seres humanos, ellas son influenciadas por las motivaciones de éstos últimos.” [12]

Curiosamente, contrario a todas las teorías de bienestar que redundan en la idea de desarrollo económico, aquellos pueblos que se sienten más felices, son aquellas naciones donde hay un mayor índice de espiritualidad y tradición, relegando lo económico a un segundo puesto. [13]

Adam Smith era profesor de moral en Escocia cuando escribió su obra, buscando ayudar a satisfacer necesidades materiales para que el ser humano pudiese crecer más en lo espiritual; en algún punto de la historia ese norte cambió drásticamente y no hace falta más que salir a la calle para que la angustia se haga presente en los rostros de las personas, ya sea por deudas, aspiraciones no cumplidas y otras presiones, que no hacen más que empeorar la situación actual.

No creo que se deba ser tan tajante en la percepción de la economía, y tampoco tan maniqueo como para proponer que vuelva el trueque como sistema mundial, pero sí al menos, volver a encontrar el norte de que es lo que se pretende.

Los estadounidenses al redactar su constitución dejaron estampada la idea fundamental de ayudar a todos los hombres en la búsqueda de su felicidad, junto a valores y principios como la vida y la libertad intentando ser un faro en el mundo para todas las naciones, y ese faro es el protagonista de la gran crisis de este momento, una nación que establece creer en Dios [14] como los Estados Unidos de América, el gran motor económico de occidente ha perdido su rumbo.

No pretendo generar cambios en un sistema que no domino, ni en el que creo llegar a poseer en un futuro cercano la influencia para llegar a cambiar, pero si debo decirle querido lector, que pese a ver reducidos los lujos que tuve ayer, hoy en plena crisis la sonrisa no se me borra del rostro, ya que desde el otro lado del mundo mirando hacia las costas del Pacífico estoy seguro de que mis amistades no me negaran el rostro de manera egoísta como la economía tendería a decir, y sé que al compartir una identidad común el día que los vuelva a ver compartiremos una cerveza como si nada hubiese pasado con la certeza de que nuestra real plenitud no se basa en lo material y de que quién finalmente decide nuestro bienestar en la eternidad, no será el mercado, sino que Dios.

·- ·-· -······-·
Rodrigo Andrés Saavedra Bórquez


[1] John Forbes Nash Jr. Bluefield, Virginia Occidental, 13 de junio de 1928) es un matemático estadounidense. Recibió el Premio Nobel de Economía de 1994 por sus aportes a la teoría de juegos y los procesos de negociación, junto con Reinhard Selten y John Harsanyi.

[2]A Beautiful Mind (en España Una Mente Maravillosa, en Hispanoamérica Una Mente Brillante) es una película de 2001 dirigida por Ron Howard.

[3] Adam Smith (5 de junio de 1723 – 17 de julio de 1790) fue un economista y filósofo escocés, uno de los máximos exponentes, si no el mayor, de la economía clásica. En 1776 publica: Ensayo sobre la naturaleza y las causas de la riqueza de las naciones, en la que sostiene que la riqueza procede del trabajo. El libro fue esencialmente un estudio acerca del proceso de creación y acumulación de la riqueza, tema ya abordado por los mercantilistas y fisiócratas, pero sin el carácter científico de la obra de Smith. Este trabajo obtuvo para él el título de fundador de la economía porque fue el primer estudio completo y sistemático del tema

[4] Vidal de la Rosa, Godofredo. La ciencia política estadounidense, trayectoria de una disciplina, México: 1ª ed., Miguel Ángel Porrúa, 2006, pp. 87 - 88.

[5] [Ibid.], p. 111.

[6] En la misma escena es cuando utiliza la frase citada al comienzo del artículo.

[7] Mario Bunge en Artes y Letras de El Mercurio, Santiago de Chile, 20 de Abril de 2008.

[8] No se toman decisiones iguales en una sociedad primitiva o en una avanzada, o en una sociedad occidental y una oriental.

[9] Una obra interesante que pone en duda le eficacia predictiva de la teoría de la elección racional es The Myth of the Rational Voter: Why Democracies Choose Bad Policies, de Bryan Caplan, Princeton: Princeton University Press, 2007, 280 páginas.

[10] Henrich, Joseph, “Does Culture Matter in Economic Behavior? Ultimatum Game Bargaining among the Machiguenga of the Peruvian Amazon”, en The American Economic Review, vol. 90, N° 4, Septiembre 2006, pp. 973 – 979.

[11] El toma como ejemplo la noción de los conceptos en Tokio, Pittsburgh y Jerusalén.

[12] H.-J. Leu en Mesa, Roberto, Teoría y Práctica de las Relaciones Internacionales, Madrid: 2ª ed., Taurus, 1980, pp. 121 - 122.

[13] White, Adrian G., A Global Projection of Subjective Well Being: A Challenge to Positive Psichology?, en http://www.le.ac.uk/users/aw57/world/sample.html

[14] In God We Trust.



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