El aborto en el ordenamiento jurídico español

Portada revista 49

Hegel Indice de Revistas Del politeísmo de los valores a la generación del "depende"

ARBIL, anotaciones de pensamiento y critica

Las tablas flamencas: la entrada en España de los llamados "primitivos flamencos".

Un fenómeno artístico que marcó una época, cuyo contenido refleja la cosmovisión de una época

La mayoría del arte flamenco en España tiene carácter religioso y son obras realizadas sobre soporte de tabla, pintadas al óleo, procedimiento cuya invención se ha achacado también a los flamencos

Noción de "flamenco"

La apelación de "flamenco" que rigurosamente debía concederse a los artístas nacidos en el condado de Flandes, tiene un uso arbitrario , ya que los antiguos Países Bajos, vale decir las actuales Bélgica y Holanda con una parte de Francia septentrional, formaron durante los siglos XV y XVI un todo artístico indivisible. Si el calificativo de "flamenco" se extendió por todo el mundo fue sin duda por la importancia social de Flandes, por el papel marítimo y comercial que ejercieron Brujas y luego Amberes, lo que contribuyó a designar como "flamenco" cualquier producto que viniera de Bélgica y Holanda.

Valiera mejor designar esta escuela de los llamados "primitivos flamencos como la "Escuela de los Antiguos Países Bajos", desintegrada luego, ya en el siglo XVII, por las querellas religiosas en dos países distintos. Sin embargo seguimos aferrados a la etiqueta tradicional por causa de una tradición consolidada, y porque de aquel núcleo de espléndidas ciudades de la órbita de Flandes (Brujas, Amberes, Gante, Bruselas, Lovaina, Malinas, Tournai, Namur, Lieja, pero también Leyden, Haarlem, Utrech o Amsterdam) surgieron los talleres artesanales y los artistas que inundaron Europa con sus refinadas creaciones.

¿Cuáles son las mejores cualidades de esta pintura?

Los Países Bajos no pueden revindicar el haber creado modelo en la arquitectura, pro sí el de haber originado un estilo de pintura único. Apenas si existen antecedentes de esta pintura en sus pinturas muralesm ni en sus mosaicos o frescos de loque no quedan sino raros vestigios, pero sí hallamos excelentes iluminadores de códices, vitralistas y cartonistas para la ejecución de tapices, amén de grandes grabadores en tabla y cobre, en cuyas actividades debemos ver los antecedentes que explican la aparición de esta boyante escuela de pintura, con caracteres propios a partir del siglo XV.

El salto de la iluminación sobre pergamino a la pintura sobre tabla fue facilitado al utilizarse el óleo. A unos esepcialistas en iluminación de códices, los hermanos Jan y Hubert van Eyck, se les concede el honor de haber encontrado la emulsión mágica, los pigmentos, barnices y aceites que motivaron la realización del "Cordero Místico" de la catedral de Gante, monumental políptico de más de tres metros de alto por cinco de ancho y obra capital de la pintura flamenca del siglo XV, a partir de cuyos hallazgos se origina el estilo y una escuela de pintores que hará de la pintura en Flandes su "arte nacional".

Inspirada en esta peculiar obra, otra gran invención flamenca extendió un tipo de pintura de caballete ejecutaba sobre paneles de madera de roble, formando pequeños retablos de puertas móviles, dípticos, trípticos o polípticos, que causaron la admiración de Europa. En ningún caso podemos ver en ellos la menor concesión a la improvisación. Estaban concebidos como un objeto precioso, al igual que si fueran piezas de orfebrería; y su originalidad radicaba en el primor de las formas , en la elegancia y el realismo de las figuras que representaban , en la viveza y transparencia de los colores, en el cuidadosísimo dibujo, en suma, muchas de las cualidades que adornaban la técnica del experto iluminador de códices.

¿A que obedece su importación a España?

Aquellas eran obras maestras realizadas por pintores de prestigio que ejecutaban sus obras sujetas a minuciosas garantarías. Agrupados en corporaciones para protegerse de la competencia, deseñaban firmar sus obras pero se cuidaban de elegir cuidadosamente los materiales, preparaban los colorantes y barnices y se sujetaban a una disciplina férrea. No en vano, las pinturas pasaban por el enjuiciamiento técnico del gremio antes de ser entregadas. Además dependían del criterio de unos clientes rigurosos que solían encargarle las obras por contrato: príncipe, mecenas, burgueses piadosos, obispos, cabildos y cofradías, en suma, una clientela religiosa que exigía la representación de unas historias y una calidad fijada de antemano.

Bajo tales exisgencias de calidad, durante los siglos XV y XVI entraron en España multitud de pinturas flamencas sobre tabla, muchas de ellas ejecutadas por artistas de primera fila pertenecientes a la Escuela de Brujas, como el Maestro de Flemalle, Roger van der Weyden, Hans Memling o Gerard David; o bien Hugo van der Goes, El Bosco, Quentin Metsys, Patinir, etc., cuyas produciones dejaron en nuestro país un cúmulo de obras importantísimo, gracias a las demandas de los monarcas pero también al gusto de los nobles, alto clero y burgueses españoles.

Las clases altas gustaron de aquellas creaciones preciosas no sólo por los asuntos, atenidos en su mayoría a la vida de Cristo o de la Virgen, de los Santos y los Misterios de la Fe, sino porque contagiaron al ver en aquellos trípticos una perfección exquisita basada en el dominio de la perspectiva, del dibujo y el color. Eran pinturas de un realismo ingenuo pero ajenas a las convenciones góticas, notables por su finura y elegancia, cualidades que no dejaron de cautivar a la clientela española.

Las tablas en sus diferentes formas, dípticos o trípticos, de fácil transporte y manipulación a causa de su tamaño, servían como imágenes de devoción, pero también se importaron con motivo de promesas, por patronos enriquecidos para embellecer sus capillas privadas o dormiorios, o bien por cabildos y gente eclesiástica, entusiasmados ante una pintura que pronto serviría de modelo entre nuestros pintores, creadores de la llamada "pintura hispano flamenca"

El peregrinaje y la importación de tablas

Para la entrada de las tablas en España se utilizaron los caminos del comercio. A través de los puertos cantábricos salían los barcos cargados de lana hacia Flandes, y a su regreso venían cargados de retablos y tablas pintadas en una importación masiva que cubrióo todo el Norte de España. En los mismos carruajes o mulos en los que se transportaban las sacas, recorriendo al paso sus caminos y junto a los peregrinos, los trajinantes o muleres se encargaban de su distribución.

Trajinantes y peregrinos, aunque con distintas intenciones, seguían los mismos caminos. Coincidiendo con las rutas del peregrinaje jacobeo, la red caminera del Norte de España, eminentemente comercial, tuvo una utilización religiosa y artística, y fue recorrida por grupos itinerantes de artesanos flamencos que realizaron obras monumentales, por agentes artísticos y devotos peregrinos, algunos tan ilustres como Jan Van Eyck o el mismo Martín Schongauer, que contribuyeron a difundir la iconografía santiaguista y los temas compostelanos.

Y así, a partir de estas tablas y trípticos los pueblos e iglesias de la Ruta Jacobea se abrieron a la pintura del Norte europeo surgido al socarire de la organización gremial de las ciudades flamencas, en un renacimiento peculiar que dejó entre nosotros el fermento artístico que iluminó algunas generaciones posteriores.

F. Fernández.



Hegel Portada revista 49 Del politeísmo de los valores a la generación del "depende"

Cartas al director, sugerencias y colaboraciones

Buzon Pulse aquí para enviar correo



"ARBIL, Anotaciones de Pensamiento y Crítica", es editado por el Foro Arbil

La reproducción total o parcial de estos documentos esta a disposición de la gente siempre bajo los criterios de buena fe y citando su origen.