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ARBIL, anotaciones de pensamiento y critica

Algunas mentiras que han prosperado.

Conceptos que se han impuesto por el discurso cultural dominante, sin embargo constituyen falsedades contra las que cualquiera puede defenderse si tiene la mente y el corazón abiertos

Una de las condiciones para descubrir la mentira del que habla es la educación, el saber lo básico de la historia y de la filosofía, de la lógica y de la ética. Hoy mismo leía hablar de una «verdad consensuada», convencido de que semejante disparate llegaría entero a alguna mente. La verdad -lo sabemos todos- no se consensúa. Existe. Se encuentra o no, pero no es posible hacer un pacto sobre qué cosa es verdad, aunque, de hecho, se viene practicando desde hace muchos años y con buen rendimiento.

Con la ausencia de enseñanza de Filosofía, con su introducción de lógica, con la crítica a las ideas difícil de encontrar, superada por la crítica a los hechos, es muy sencillo para cierta juventud y cierta madurez dar por buenas mercancías averiadas. Un día habrá que hacer una lista de las principales mentiras profundas que emplean el Mundo y sus señores contra nosotros, en un intento de dormir las almas y de oscurecer los ojos.

Hay incluso teorías muy complejas, llenas de hierofantes todavía, que están fabricadas para dar razones que no existen de teorías que tampoco, pero que van haciendo un efecto de zapa en la sociedad. Citemos algunas de las que peores efectos han tenido:

El Evolucionismo, que está en la base del marxismo y sus leyes de la materia.

El relativismo físico, que ya dijo Ortega que sería un gran error aplicar al pensamiento. Pero se ha aplicado y todos hemos oído a gente, que no debiera ser tonta, hablar de "la verdad de cada uno", «mi verdad y la tuya no tienen por qué ser iguales:» ese miente. Las verdades tienen que ser iguales o no lo son.

Más: la sociedad como pacto y cuanto haga referencia a ese Pacto Social que Rousseau sacó de su imaginación fraudulenta. La sociedad no es algo fabricado por el hombre razonable. Es nuestra forma de vivir pase lo que pase, en paz o en guerra: en comunidad. Los Tres Poderes y cualquier alusión a ellos tras la experiencia de España, indica un intento de mentira, que se conseguirá o no. Hay muchos más de tres poderes o, si lo prefiere, hay un sólo poder que los unifica a solas.

El doctor Freud, que convenció al mundo de la existencia de un impulso vital y de otro mortal, de destrucción, recomendando el sexo como cura o como profilaxis. Este señor llegó a contar, en serio, que las viejas manadas de hombres u homínidos, pecaron todas y casi a la vez, matando al Padre y Jefe y comiéndoselo. Tótem y Tabú. Ese era el gran pecado de la humanidad.

También hay que sospechar mentira en cuanto haga referencia a métodos, un conjunto de ideas y de acciones, que solucionarán todos los problemas de la humanidad (las "ideologías", por definición, son falsas todas), en la idea del progreso como hecho ininterrumpido que nos hace, por el simple paso del tiempo, más listos y ricos. O más justos.

Y, en fin, se ha de desconfiar de quienes hablan de un destino, de que todo está escrito; y de los que explican el carácter de un pueblo, el carácter colectivo. Y de las encuestas de las que se tratan de extraer consecuencias universales. De los que sólo repiten un pensamiento (lo repetido es falso). De los que dicen que algo puede ser y no ser a la vez, como la fe en Dios y el Budismo

El mismo cuidado hay que poner en los que miden personas y objetos por su precio en dinero, en los que prohiben pensamientos y hablan de democracia, en los que afirman creer en todo, en los que dicen respetar a todos, en los que hablan de libertad y no de justicia; en los que miden la enfermedad o la cultura por los miles de millones que cuesta al Estado; el que habla sobre todo de sí mismo o se usa como punto de referencia de lo que dice.

En quien habla de holocaustos y genocidios con sorpresa, cuando estas barbaridades por desgracia no son sólo de este siglo. En quien habla de su pasado más de la cuenta. Los que pronostican catástrofes, sobre todo de índole ecológica. Y los que disculpan delitos de toda clase y piden compasión para los asesinos y delincuentes que no la han tenido nunca.
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Arturo Robsy



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